El Postparto

Como os habréis fijado, los últimos posts, están relacionados directamente con la maternidad, y para ser muy sincera, todo esto que escribo se debe a que, por muchos años que me he pasado estudiando el embarazo, el parto y el post parto, creo sinceramente que hasta que no lo vives, no sabes al 100% lo que dices. Porque lo entiendes: la anatomía, la fisiología, el funcionamiento del cuerpo. Lo ves, lo comentas y lo experimentas como observador cuando las mamás llegan a la consulta y te hablan, te cuentan, se desahogan, se ríen o lloran pero realmente hasta que no lo vives tú en primera persona no se acaba de sentir con cada célula de tu cuerpo.

Así que justo ahora que termina mi cuarentena he querido dedicar un post a ella, a esta montaña rusa de la que tantas veces me habíais hablado y de la que he descubierto herramientas que quiero compartir con vosotr@s.

El post parto trae consigo multitud de cambios físicos, químicos y emocionales.

A nivel físico, pasamos de tener un barriga con vida propia a una especie de globo con poca fuerza que ya no alberga a nuestro bebé sino que se prepara para poner todos los órganos de nuevo en su sitio.

Físicamente no estamos al 100% tengamos o no barriga. Esta es una de las cosas más importantes que he descubierto; desde que te quedas embarazada sueñas con notar las patadas del bebé, cuando las notas y se mueve mucho disfrutas de esos movimientos (al menos para mí no fueron dolorosos nunca), sueñas con tenerlo fuera y olerlo, besarlo, acariciarlo… y cuando nace, quieres volver a tener la tableta de chocolate, y te pones presión y quieres recuperar tu figura y te comparas con esas mamas de Facebook e instagram que a los 10 días enseñan una barriga plana y un tipo perfecto, y te olvidas que acabas de crear vida. Que esa pequeña bolita que tienes al lado se ha creado dentro tuya y no solo tu bebé, has creado un órgano nuevo para mantenerlo con vida, que alumbraste el día del parto y cuya herida todavía sangra para cerrarse.

Así que físicamente no tienes que demostrarle nada a nadie, estás perfecta y seguro que vas a caber en esos pantalones que tanto te gustaban, y si no… tendrás una buena excusa para ir de compras, y no pasa nada, y todo llega.

A nivel químico, las hormonas son una locura, y a veces te notas con mucha energía y otras con muy poca. Muchas venís tan cansadas que habéis olvidado hacer vuestra revisión con la matrona o la ginecóloga, y no es tan mala idea revisar que todo sigue genial después del parto, y si lo ven conveniente, mandar una analítica para ver como está funcionando tu cuerpo. Se que hay muchas prioridades todas antes de ti, esa nueva mama que nació hace 40 días, pero si tú no funcionas al 100%, ¿quién va a estar al 100% por ese bebé?

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He dejado para el final el nivel emocional porque los otros dos le afectan directamente. Esta montaña rusa de emociones de amor infinito e inseguridad absoluta. De verte poderosa y fuerte y débil y asustada al mismo tiempo. De estar nerviosa, cansada e incluso enfadada cuando no sabes que mas hacer para que tu bebé se calme a sentirte enamorada de los pies a la cabeza cuando lo miras dormido.

Pasamos de lo mejor a lo peor en segundos. Dejamos de tener tiempo para nosotras e independencia porque hay un pequeño ser que vive de ti, que crece de ti y que te necesita las 24 horas del día, a veces hasta parece que le añaden unas cuantas horas a estas 24.

Habías tomado decisiones durante el embarazo y ahora al vivirlo no sabes si te decepcionas a ti misma por no poder/querer cumplirlas. ¿chupete si o no?, ¿lactancia materna exclusiva, mixta o artificial? ¿colecho?.

Pues sabéis que os digo, que ninguna decisión os hace mejor ni peor madre, ni mejor ni peor mujer. Lo estáis haciendo bien y esto es lo que la sociedad se olvida de deciros. Durante estos años es raro la mamá a la que no le resbalaban las lágrimas por la mejilla cuando en la primera visita de su bebé le decía, pero oye que TÚ, LO ESTÁS HACIENDO BIEN.

Y eso ocurre, se nos olvida felicitar a las mamás en lo bien que hacen, lo bien que cogen a sus bebes, los duermen aunque ellas acumulen noches en vela, dan de mamar horas aunque estén doloridas, les dan igual las ojeras o el no comer ni un plato caliente o ni siquiera en la mesa. Y ¿sabes qué?, LO ESTÁS HACIENDO BIEN. y si quieres cambiar alguna de las cosas que haces, tienes toda la libertad del mundo, y no deberías sentirte juzgada. Y los comentarios de los demás (que todo el mundo se considera experto en el campo de la maternidad) tienes que escucharlos como la lluvia que cae.

Y por último y es el consejo más importante y por el que escribo este post, es que te dejes AYUDAR. Que te rodees de personas que te inspiren, las que necesites, lo que necesites, y que entiendas que esta etapa en la que tu cuidas, te tienes que dejar cuidar y tienes que rodearte de personas que te recuerden que TODO ESTA BIEN.

En mi caso las matronas fueron un apoyo fundamental para todos los miedos del post parto tanto en mis cambios como en los de mi bebé. Detalles que no entiendes o no sabes si son o normales, o sabes que son normales pero te planteas el maravilloso Y SI… ¿en mi caso no es normal?

En cuanto a mi familia han sido indispensables, mi pareja que ha aguantado las risas y las lágrimas, las fortalezas y las inseguridades, y que siempre me repetía que lo estaba haciendo genial, y que gracias por todo lo que hacía por nuestro bebé que ojalá el pudiera hacer algo, y tanto que hace: la casa, la comida, la perra, las visitas, el trabajo y cuidarme, todo lo hace él y yo le he dejado, y te animo a que lo hagas, a que sueltes, a que confíes y a que te entregues a tu bebé y nada más.

El tema del porteo me parecía una locura, lo he intentado cada día desde que nació el bebé y no podía ponerla en ninguno de los portabebés que con tanto cariño habíamos elegido. Necesité ir a una asesora de porteo que simplemente me dijo, relájate porque TODO ESTA BIEN, desde ese día hemos pasado horas y horas porteando.

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La tribu, tengo la suerte de tener un grupo de amigas que han tenido sus bebés estos últimos años, y ellas, ese consejo de sabias me han tranquilizado en cada paso, recordando que todas pasamos por esta etapa, más o menos intensa, pero siempre tenían una respuesta con cariño para mí.

Y por último he dejado que cuiden de mi cuerpo y me acompañen en este primer mes de cambios. Claro que sí, os hablo de la quiropráctica. Mi primer ajuste fue a las pocas horas del parto. Al día siguiente ya teníamos la camilla portátil abierta en el salón para mis ajustes y ahora de manera semanal una o dos veces Gerard me chequea y corrige mi columna, para que funcione mejor, para mí y para mi bebé (que también se ajusta desde el día 1).

Porque yo no sabía lo que era sentir la espalda hasta el post parto. Las horas después al parto los huesos de la pelvis me dolían, notaba como el cuerpo había cambiado su morfología y tenía que volver a su forma. Y después de 40 días con un monito en brazos que cada vez va pesando más, encuentro sentido a todas las tensiones que notaba en vuestras espaldas, que tanto me han enseñado. ¡Cómo no se van a dormir las muñecas si están todo el día sujetando un bebé!

En mi caso he necesitado ajustarme seguido, y buscar el minuto que mi peque dormía para volver a sentir mi espalda como un pilar flexible que me sostiene y no como un tronco rígido que parece que se va a romper de un momento a otro.

Con esto os quiero transmitir mi experiencia, daros las gracias porque gracias a vosotras he aprendido muchísimo y he podido aplicar todo lo que me habéis enseñado.  Recordaros que en Soho Quiropráctica estamos aquí para vosotras. Que nos hemos formado con los mejores en embarazo y bebés para cuidaros, para ayudaros y para deciros una y otra vez que lo hacéis bien, porque confiamos en vuestros cuerpos, que sólo necesitan un empujoncito para funcionar mejor.

Esperamos veros por la consulta para poderos hacer esta etapa mucho más llevadera  y acompañaros en esta montaña rusa de cambios y emociones que tan de cerca hemos podido vivir por fin.

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